divendres, 8 octubre de 2010

EL HAMBRE Y LA DESNUTRICIÓN EN EL MUNDO

Cristina Trujillo
Luis Monroy
Cooperacion Internacional y Agricultura (ESAB)

¿Qué es el hambre y la desnutrición?

El hambre es la gana y la necesidad de comer. Escasez de alimentos básicos que causa carestía y miseria generalizada. Así, la hambruna es la escasez generalizada de alimentos (RAE).

La malnutrición o desnutrición es la condición causada por una dieta inadecuada o insuficiente, o por un defecto en el metabolismo de los alimentos (RAE). El 90% de la desnutrición es causada por la sub-alimentación de la persona, ya sea por deficiencia en la calidad o deficiencia en la cantidad de alimentos consumidos (Gómez, 2003). La desnutrición constante, o el hambre crónica, debilita el sistema inmunológico haciendo a las personas más vulnerables a las enfermedades e infecciones. Los infantes son las victimas más visibles de la desnutrición, sufriendo hasta 160 días de enfermedad al año. Así, la malnutrición está relacionada con al menos la mitad de las 11 millones de muertes infantiles cada año (Black 2003, Bryce 2005).

Existen dos tipos principales de desnutrición. La primera y más importante, es la desnutrición calórica-proteica. También se le conoce como desnutrición crónica, debido a su lenta evolución (semanas o meses). El segundo tipo, también muy importante, es la desnutrición causada por la deficiencia de micronutrientes (vitaminas y minerales).

¿Qué es la seguridad alimentaria?

En la Cumbre Mundial sobre la Salud (Roma, 1996) se determinó que “existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”. El término resulta bastante complejo y a veces muy lejano a la situación real que se vive en los países más empobrecidos.

En general, se puede resumir que en un principio la seguridad alimentaria tiene tres componentes básicos: suficiencia, estabilidad y acceso (García y Cruvetto, 1991). La producción mundial de alimentos es suficiente para alimentar a toda la población. El problema se encuentra en los últimos dos componentes, la inestabilidad en el suministro y el difícil acceso a los alimentos, que ocurren principalmente en los países menos desarrollados.

¿Cómo se mide el hambre en el mundo?

La realidad es que no se sabe con certeza cuántas personas sufren de hambre y desnutrición en el mundo. Por lo que se han ideado distintos métodos para estimar el hambre mundial. La FAO (Food and Agriculture Organization) es el organismo al que más referencia se hace en estos casos, aunque sus metodologías también han sido criticadas, principalmente porque se basan en datos agregados de cada país, sin tomar en cuenta variables como pueden ser la estacionalidad en el acceso a los alimentos, la cantidad real que se destina a la alimentación o la distribución del ingreso.

La FAO determina que una persona se encuentra en estado de desnutrición cuando el consumo diario de calorías de una persona es menor al requerimiento calórico mínimo diario necesario para mantener una vida, mental y físicamente, sana.

Por lo tanto, la base, o punto de referencia, para medir la desnutrición en el mundo es el Requerimiento Calórico Mínimo Diario (RCMD) medido en Kilocalorías por persona al día. La cual varía entre país y años, dependiendo de la estructura de género y edad de la población. Siendo en promedio, según la FAO, que una persona necesita ingerir un mínimo aproximado de 1800 Kcal diarias. Se compara la ingesta diaria de kilocalorías de una persona con su RCMD para determinar si se encuentra desnutrida o no.

Así se obtiene las calorías per cápita al día por país utilizando datos de producción, más importaciones menos exportaciones de alimentos, junto con el contenido calórico de cada uno. Esto para medir el total de calorías disponibles por país dividido entre la población, controlado por datos demográficos de género y edad de cada país para estimar el total de calorías disponibles por persona. A esto se suman datos de encuestas para estimar la distribución de calorías entre la población de cada país y evaluar el número y porcentaje de personas que se encuentran en situación de hambre.

¿Cuál es la situación del hambre en el mundo?

Según la FAO, en el mundo se produce suficiente comida para alimentar a toda la población. Actualmente hay un 17 por ciento más de calorías por persona que la que había hace 30 años, a pesar del 70 por ciento de incremento en la población. Lo cual representa una disponibilidad de por lo menos 2,720 kilocalorías por persona al día (FAO, 2002). Sin embargo, en el 2010 la FAO estima un aproximado de 925 millones de personas desnutridas en el mundo (gráfica 1). Por lo que se sospecha que el principal problema se encuentra en que existen muchas personas que no cuentan con suficiente tierra para cultivar, o ingreso para comprar, suficiente comida.

Gráfica 1

Cómo se puede observar en la siguiente gráfica la mayoría de las personas que sufren de hambre en el mundo se encuentran en los países menos desarrollados, aunque también se hayan en los países desarrollados.

Gráfica 2

Dos tercios de la población desnutrida se encuentran en sólo siete países (Bangladesh, China, República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán). Siendo Asía-Pacífico la región con el mayor número de personas desnutridas en el mundo, mientras que el África Subsahariana tiene la mayor proporción donde una de cada tres personas sufre hambre.

Gráfica 3

La Meta del Milenio 1, revisada en el la Cumbre del Milenio del 2000, busca disminuir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre crónica en el mundo para el 2015 (20% a 10%). Aunque algunas estadísticas indican que ha habido cierto progreso hacia la Meta (gráfica 4), debido al continuo crecimiento de la población mundial, un declive en la proporción de personas desnutridas no necesariamente representa una disminución en el número de personas que sufren hambre. De hecho, lo que se ha observado es un aumento generalizado en el número de personas desnutridas (gráfica 1).

Gráfica 4

¿Cuáles son las causas del hambre en el mundo?

Las catástrofes climáticas, el crecimiento demográfico, entre otros factores, están muy lejos de ser las únicas causas del hambre y la malnutrición.

La hambruna no es causada generalmente por la falta de alimentos, sino por la incapacidad de algunos sectores sociales de acceder a ella mediante su compra, comercio o cambios de otros productos.

El problema del hambre se centra en la capacidad de acceso al alimento y no en la existencia del mismo. Las grandes hambrunas de este siglo se produjeron sin una disminución de las existencias de comida, todo lo contrario, la escasez alimentaria mundial no es más que un mito. Como ya se comentó, los alimentos dispoibles por habitante, a nivel mundial, han aumentado alrededor de un 17% en los últimos años, con lo que sería posible alimentar a toda la humanidad.

Las principales causas del hambre mundial podrían clasificarse, a rasgos generales, en: factores antropológicos (políticos y socioeconómicos) y factores naturales (catástrofes, determinismo geográfico). Vease tabla 1.


Tabla 1. Número de años consecutivos de crisis.

Analizando ambos factores con detenimiento, observamos que las causas de la hambruna mundial (excluyendo factores climáticos), son múltiples:

1. Injusta distribución de la riqueza debido a las relaciones de explotación Norte-Sur, que con la imposición de la globalización neoliberal, agudiza aún más la brecha entre el mundo rico y el mundo pobre.

2. Grandes corporaciones o compañías trasnacionales de los países ricos caen sobre los países del sur para explotar y saquear su materia prima. Por ejemplo, en Guatemala, la multinacional canadiense Montana se lleva el 99% de la producción de oro, dejando para el país el 1%. Las trasnacionales son atraídas por los ricos recursos naturales, el alto rendimiento debido a los bajos salarios y la casi ausencia de impuestos, regulaciones medioambientales, derechos laborales y costos de seguridad laboral.

3. La monopolización de las empresas, las cuales sólo se preocupan de obtener el máximo beneficio. El 54% del PMB (Producto Mundial Bruto) lo movilizan las 500 sociedades transcontinentales privadas más importantes (entrevista a Jean Ziegler, TVE, 2006).

  1. El comercio injusto y especulación financiera de los alimentos y de la producción agrícola. Por ejemplo, el 55% de la producción de trigo está controlada por la especulación (Debray y Ziegler, 1994).

  1. La poca fe de los grandes países capitalistas en el libre mercado.

Dichos países inundan el mercado con sus productos y expulsan a la competencia de él (a menudo esa competencia la representan países del sur) y se hace imposible competir contra ellos.

  1. La deuda externa que actúa como un instrumento de sumisión de los países del norte sobre el sur. Estos países se ven obligados a recortar los servicios públicos para ir pagando la deuda. Por ejemplo, un país pobre solicita un préstamo al Banco Mundial (BM) para el fortalecimiento de algunos aspectos de su economía. Si no puede devolver los altos intereses, se verá forzado a pedir un nuevo préstamo, pero esta vez al Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero el FMI impone un programa de “ajuste estructural”, que asigna a los países la concesión de exenciones fiscales a las transnacionales, la reducción de los salarios, la no protección de las empresas locales de las importaciones extranjeras. Se presiona para que privatice su economía y venda a precios escandalosamente bajos sus minas y servicios públicos a las empresas privadas. Estos países son forzados a abrir sus bosques y sus tierras en beneficio de explotaciones mineras a cielo abierto, sin el menor miramiento del daño ecológico que pueda causarse. Las naciones deudoras también deben recortar los subsidios para salud, educación, seguridad alimentaria, protección medioambiental, con el objetivo de gastar menos en su gente y para disponer de más dinero para satisfacer los pagos de la deuda.

  1. La utilización de agrocombustibles para la producción del etanol que bajo el pretexto de contaminar menos el ambiente, reduce la producción agrícola con fines alimentarios. Amplias zonas que antes se dedicaban al cultivo de cereales para el consumo, ahora se destinan para la producción de biocombustibles.

  1. La carrera armamentista. Los gobiernos del mundo en el año 2007 gastaron 1,3 billones de dólares en armas, un 6% más que el año anterior (Instituto Internacional de Investigación para la Paz, Estocolmo, 2007). El gasto militar a nivel mundial aumentó el 49,2% en la última década. Sólo Estados Unidos representó el 46% del gasto militar en todo el mundo, seguido por el Reino Unido, China y Francia. España ocupa el decimoquinto lugar en la lista de los países con más gasto militar. En el mundo se gasta 190 veces más en armas que en combatir el hambre.

Si se realizara una inversión fundamental para rebaños, cultivos, irrigación, etc. Ni siquiera sería necesaria la ayuda internacional.

  1. El excesivo gasto consumista del primer mundo (el 20 por ciento la humanidad consume el 73 por ciento de los recursos del planeta, mientras que el 80 por ciento del sur sólo tiene acceso al 17 por ciento).

Asesinato en masa silencioso, así llamó a la hambruna, Jean Ziegler (funcionario de la ONU). Además, aclaró que el hambre no es cosa del destino y sus causantes están bien identificados, por lo tanto, se puede pensar que detrás de cada muerte por hambre hay un Asesinato.

¿Cuáles son las posibles soluciones?

No es necesario indagar mucho para conocer la respuesta lógica a esta pregunta: ¿posibles soluciones al hambre?, sin lugar a dudas: compartir, repartir, solidarizar, empalizar e infinidad de términos que por lo visto no tienen cabida en el diccionario de los grandes dirigentes mundiales. Siendo realistas y menos utópicos, las soluciones a este enorme problema son mucho más rebuscadas.

La FAO propone abordar la desnutrición y el hambre mundial mediante dos vías bien diferenciadas pero inevitablemente relacionadas, véase Figura 1.

Figura 1. Vías para acabar con el hambre (FAO).

La primera vía propone aumentar la productividad y con ello los ingresos familiares, locales y nacionales. Para ello se necesita una mejora de las infraestructuras (granjas, invernaderos, riegos, vías de comunicación), una reforma política y legislativa que beneficie a los más necesitados y que incluya:

- La agricultura (mejora de suelos, recursos hídricos, semillas, ganado).

- La nutrición de grupos vulnerables que padecen hambre crónica mediante programas de nutrición probados destinados a mujeres embarazadas y madres lactantes, niños pequeños y adolescentes, y apoyo a programas que reducen las deficiencias de vitaminas y minerales y las enfermedades infecciosas que agravan la malnutrición.

- Desarrollo rural, aportando un mayor apoyo presupuestario, que promueva la potenciación de las mujeres y niñas en el ámbito educativo y rural, que mejore el acceso a las tierras, que fomente la investigación, que elimine los obstáculos al comercio y que fortalezca la capacidad para poner en marcha programas de reducción del hambre.

Restablecer y conservar los recursos naturales fundamentales para la seguridad alimentaria, asegurar los derechos locales de acceso, propiedad y gestión de bosques, pesquerías y pastizales y compensar a las comunidades rurales pobres por la prestación de servicios ambientales.

A todo esto cabe añadir la importancia que conlleva también pasar del compromiso político a la acción mediante un aumento de la promoción, los recursos, la concienciación pública, la evaluación y la sensibilización para garantizar que el esfuerzo realizado no quede en un simple papel.

La segunda vía que se plantea (directamente relacionada con la anterior) propone proporcionar acceso directo a los alimentos mediante ayuda alimentaria internacional, ayuda económica, redes de seguridad productivas por tal de reducir la vulnerabilidad de las personas que sufren hambre grave (las técnicas incluyen anticiparse a las crisis alimentarias por medio de sistemas de alerta temprana y de respuestas a emergencias, y el establecimiento de redes de seguridad social) y por último proporcionarles fácil acceso a semillas, fertilizantes y maquinaria agrícola.

La agricultura y el desarrollo rural son por lo tanto fundamentales para conseguir un crecimiento económico general y la reducción de la pobreza en la mayoría de los países en desarrollo, ya que un 70% de la población más desfavorecida vive en zonas rurales.

Llegados a este punto, no podemos dejar de nombrar la controvertida biotecnología agrícola o nueva revolución verde transgénica.

Un número elevado de artículos, publicaciones, etc. señalan que la perfecta solución al problema de desnutrición y hambre que están sufriendo cerca de 1.000 millones de personas, la encontramos en la producción de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o Transgénicos.

Tratando de ser objetivos con este tema tan complejo, se comentarán diversos aspectos:

1. La nueva revolución verde transgénica.

Recordando la Revolución Verde de los 60, donde la selección genética, los monocultivos, la utilización masiva de todo tipo de productos como los pesticidas, los herbicidas, o los fertilizantes, permitieron un incremento importante de algunas producciones agrícolas (en esta revolución verde también se destacaba su importancia para luchar contra el hambre y la desnutrición de los países en vías de desarrollo).

Se duplicaron las producciones sí, pero, aparecieron problemas derivados del almacenaje (aflatoxinas), nuevas plagas, elevados precios de las semillas modificadas, desaparición de variedades alimentarias, más contaminación, alimentos menos saludables, etc. Y por supuesto, no erradicaron el hambre mundial.

Todavía no sabemos el alcance que puede tener la Nueva Revolución Verde, pero sí de errores se aprende, esperemos que hayamos aprendido algo de los años 60.

Hay infinidad de opiniones al respecto: John Beddington (publicación digital The guardian) que aboga por la biotecnología para garantizar la seguridad alimentaria, Martin Wolfe, director del Centro de Investigación Orgánica (Organic Research Centre), manifiesta que hay muchas preguntas sin respuesta con respecto a los alimentos transgénicos y propone como alternativa más viable y saludable, la investigación y el desarrollo de la agricultura ecológica.

2. Biotecnología, ¿seguridad alimentaria o intereses económicos?

La mayor parte de las aplicaciones biotecnológicas han tenido como objetivo responder a los intereses económicos o biomédicos originados en los países denominados del "primer mundo" (el mejor ejemplo de ello es Monsanto): producir plantas libres de enfermedades, plagas y resistentes a herbicidas; acortar tiempos de maduración en quesos o conseguir vinos con un incremento del aroma afrutado; construir animales transgénicos que portan múltiples copias del gen de la hormona de crecimiento de otras especies para ganar tamaño mucho más rápido; modificar genes para retardar la madurez sexual y aumentar su tamaño; crear animales transgénicos para una mejor eficiencia alimenticia; descubrir y mejorar nuevas vacunas y diagnóstico de enfermedades; desactivar proteínas causantes de intolerancias entre otras posibilidades.

En definitiva, salvo algunas excepciones donde se han realizado estudios para aumentar el contenido de aminoácidos en la batata o incluir hierro o substancias precursoras de la vitamina A, actualmente la biotecnología no está al servicio de los más necesitados.

3. La FAO, la Biotecnología y los países del sur

Durante la celebración de la cumbre de Roma de Junio de 2004, el director general de la FAO, Jacuques Diouf, señalo que “al no poder disponer de más tierra para cultivar, es absolutamente necesario aumentar la biotecnología para aumentar la productividad de las cosechas”. Tras esta afirmación y la posterior publicación: La Biotecnología agrícola, ¿una respuesta a las necesidades de los pobres? (FAO, 2004). Jacuques Diouf fue fuertemente criticado por asociaciones y movimientos involucrados en temas agrícolas, puesto que hacía apología de los OGM y alejaba a la FAO de la soberanía alimentaria y de las necesidades reales de los agricultores y campesinos del mundo, consideraban que estaba dando una puñalada por la espalda a los agricultores, campesinos y a los pobres de zonas rurales, a quiénes la FAO tiene el mandato de apoyar.

El director general, no tardo en contestar dichas críticas, abogando a que: “Siempre he sostenido que los organismos modificados genéticamente no son necesarios para alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: los pequeños agricultores del Tercer Mundo apenas utilizan las semillas y el material vegetal mejorados producidos por los centros internacionales de investigación agrícola” seguido de: “Ampliar las tierras de cultivos se hace cada vez menos viable, ya que la urbanización, la expansión de la industria y la infraestructura de transporte van invadiendo las zonas rurales, a la vez que la deforestación y la producción de cultivos en ecosistemas frágiles están causando la degradación del suelo. Ante esta situación se requerirá intensificar los cultivos, aumentar el rendimiento y mejorar la productividad”.

Dicho esto, no queda muy claro la dirección exacta que toma la FAO ante este asunto, pero lo que si está claro es la decisión unánime de gran parte de las zonas rurales más desfavorecidas.

“La tierra da lo suficiente para satisfacer las necesidades de los hombres, pero no su ambición”, Mahatma Gandhi.


ANEXOS



REFERENCIAS

Black RE, Morris SS, Bryce J. 2003. "Where and why are 10 million children dying every year?" Lancet. 28;361(9376):2226-34.

Food and Agriculture Organization, International Fund for Agricultural Development, World Food Program. 2002 "Reducing Poverty and Hunger, the Critical Role of Financing for Food, Agriculture, and Rural Development."

Food and Agriculture Organization. 1993. Agricultura: hacia el Año 2010, Doc. C 9324. Roma, p. 1. Consultado el 4 de octubre de 2010.

Food and Agriculture Organization. 2006. “Seguridad Alimentaria” en Informe de Políticas. Roma.

Food and Agriculture Organization. 2009. El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. Roma.

García Arnaiz, Mabel. 2004. Pensando sobre el riesgo alimentario y su aceptabilidad: el caso de los alimentos transgénicos”. Rev. Nutr.[online]. vol.17, n.2, pp. 125-149. ISSN 1415-5273. doi: 10.1590/S1415-52732004000200001.

García C. Crovetto M. 1991. “Situación de la seguridad alimentaria en América Latina”. Rev Chil Nutr ;19:17-24.

Gómez, Federico. 2003. “Desnutrición”, en Salud pública de México / vol.45, suplemento 4.

Jennifer Bryce, Cynthia Boschi-Pinto, Kenji Shibuya, Robert E. Black, and the WHO Child Health Epidemiology Reference Group. 2005. "WHO estimates of the causes of death in children." Lancet ; 365: 1147–52.

José A. García, El hambre, la cooperación y las propuestas de Attac, Valencia.

Jiménez, Santa. 1995. “Métodos de medición de la seguridad alimentaria”. Revista Cubana Alimentos Nutritivos, 9(1). http://bvs.sld.cu/revistas/ali/vol9_1_95/ali10195.htm

Lappé Moore, Frances, Joseph Collins y Peter Rosset. 1998. World hunger: 12 Myths, Segunda Edición. Grove Press y Food First Books, Food First--Institute for Food and Development Policy (Oakland, California, USA).

Milas, Jose Luis. 2004. “800 millones de personas pasan hambre en el mundo. Los Organismos Genéticamente Modificados y el hambre en el mundo”. Biotecnología · Agricultura de conservación

Régis Debray y Jean Ziegler. 1994. Il s'agit de ne pas se rendre (La cuestión es no rendirse), París, Arléa.

Sharma RP. 1991. “Monitoring access to food and household food security”. Food Nutr Bull ;2:2-9.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS ENTRE EL 3 Y 6 DE OCTUBRE DE 2010

http://www.fao.org/hunger/faqs-on-hunger/en/#c41476

http://www.worldhunger.org/articles/Learn/world%20hunger%20facts%202002.htm

http://www.fao.org/economic/ess/food-security-statistics/en/

El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2003-04. La Biotecnología agrícola, ¿una respuesta a las necesidades de los pobres?

http://www.fao.org/docrep/006/y5160s/y5160s00.HTM

La FAO declara la guerra a los agricultores, no al hambre

http://www.grain.org/biodiversidad_files/Biodiversidad-41-7.pdf

Respuesta de la FAO a la carta abierta de la sociedad civil

http://www.fao.org/newsroom/es/news/2004/46429/index.html

OTRAS FUENTES

Documental Informe semanal TVE (17-06-2006). Entrevista a Jean Ziegler, funcionario de la ONU. Visualizado el 06-10-2010

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